2020, el año virtual de ORU Fogar

En el último newsletter de 2019, el presidente Abdessamad Sekkal afirmaba que el 2020 iba a ser un año clave en términos de políticas de desarrollo y reuniones internacionales. Se cumplían cinco años desde la aprobación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, con sus 17 objetivos a alcanzar en 2030. También era clave para la implementación del Protocolo de Kioto y para mostrar una firme implicación en la implementación del Acuerdo de París, para la Reducción de los Gases de Efecto Invernadero. El 2020 no ha sido, sin embargo, el año clave que esperábamos. 2020 ha sido el año ¡de la pandemia! Y los Objetivos, los ODS, no solo no han avanzado, sino que han retrocedido…

Este año tan desastroso desde tantos aspectos no ha sido malo, sin embargo, para ORU Fogar.

Creo que hemos sido útiles, sobre todo, en el primer momento de la pandemia. Cuando reinaba una gran confusión en todas las geografías, proporcionamos información fiable sobre la alarma sanitaria. La información fiable era la de la Organización Mundial de la Salud, pero, de toda la información generada por la OMS era importante escoger que información podía ser de mayor interés.

Enviamos, primero, las recomendaciones básicas: aquellas que después se han hecho universales, en relación con el lavado de manos, distancia social, prevención, evitar los actos públicos, la utilización de mascarillas… Después difundimos un curso on-line para el sector sanitario, un manual sobre cómo administrar un centro de enfermos de coronavirus y las webs de recomendaciones de socios nuestros como Catalunya y el País Vasco, que fueron de los primeros en sufrir esta crisis y que habían desarrollado instrumentos que podían ser replicados.

Hemos difundido por todos los medios posibles el trabajo de las regiones en esta situación de alarma. Y hemos ayudado en todo lo que se nos ha pedido: localizar material médico, gestionar donaciones de mascarillas, atender ciudadanos de nuestras regiones miembros que se encontraban en otros países… A través de ORU Fogar se ha distribuido, por ejemplo, material médico que ha enviado la China Friendship Foundation for Peace and Development.

Con el paso de las semanas, más allá del tema sanitario, adquirió dimensión la alerta alimentaria y aquí hemos echado mano de nuestra larga e histórica relación con la FAO. Hemos difundido recomendaciones e informes de la FAO, con resúmenes que hemos elaborado. ¿Qué recomendaciones? Diversas, pero sobre todo preservar, proteger y reforzar todas las líneas de suministros de alimentos, en el ámbito local, regional, nacional e internacional. Más allá de las recomendaciones, hemos organizado reuniones de directivos de la FAO con nuestros miembros. 

Mientras todo lo presencial desaparecía de la agenda, ORU Fogar ha estado en la Red. Se trataba de conectar nuestros miembros. Es por lo que hemos impulsado el Foro “Conectamos” para explicar las actuaciones de las regiones contra el coronavirus. Un espacio donde se han explicado actuaciones sanitarias, sociales, alimentarias y de reactivación económicas. No habiendo sido posible celebrar presencialmente la entrega de nuestro Premio de Buenas Prácticas Regionales, se pasó a un formato virtual y fue un éxito. Con la presencia de los cinco ganadores, fue visualizado por más de 500 personas. Más de 80 regiones, por otro lado, estuvieron conectadas a las sesiones “Posibilidades de financiación para las regiones latinoamericanas y africanas” con presencia de representantes de la Comisión Europea. Y hemos iniciado las Conversaciones en Positivo, una iniciativa que va a tener continuidad en 2021 y que es una invitación a reflexionar sobre la gobernanza post-COVID-19.

Más allá de todas las iniciativas, el 2020 ha sido un año de consolidación de ORU Fogar en lo que se refiera a presencia en la Agenda Global. Si los años 2014 y 2015 habían sido años de reforzar estructuras de la organización y los posteriores que solidificar una estrategia de comunicación, el 2020 ha sido en año de presencia en múltiples foros. Si en febrero todavía estuvimos presencialmente en el Foro Urbano Mundial de Abu Dhabi, después, virtualmente, hemos estado en la European Week, el High Level Political Forum o en las ceremonias del 75 Aniversario de Naciones Unidas. Este paso al ámbito virtual ha tenido la virtud de permitir expresarse a muchas regiones que, habitualmente, no tenían la oportunidad de hacer oir su voz en el debate global. En este sentido nos complació mucho, por ejemplo, dar la oportunidad a una región tan castigada como Nariño, en Colombia, para hacer oír su voz en el Foro Mundial sobre Ciudades y Territorios de Paz.

¿Cómo será el 2021? Ya hemos visto que es imposible hacer previsiones. Desde ORU Fogar, en todo caso, nos planteamos seguir fortaleciéndonos y nos hemos propuesto trabajar para levantar la Escuela de Formación de ORU Fogar. A lo largo de la historia de nuestra organización, se han impulsado iniciativas diversas en este ámbito. Es hora, sin embargo, de articular y levantar algo más permanente, al servicio de la formación de los cuadros técnicos y políticos de las regiones. Este es un propósito para 2021 y, para empezar, durante los meses de febrero y marzo tenemos ya programado el curso “Métodos y herramientas para la elaboración de un Plan Estratégico Territorial”.

El mejor de los deseos para todos y todas y que el año 2021 sea de avance para una gobernanza más próxima al territorio y a los ciudadanos.

Cómo la pandemia ha afectado la agenda 2030

Carles Llorens

Secretario general de ORU Fogar

Acelerar las acciones a favor de los ODS

Dijimos que el 2020 era un año clave en términos para la implementación de los ODS. De hecho, el 25 de septiembre se cumplirán cinco años desde la aprobación de la Agenda 2030, con sus 17 objetivos a alcanzar dentro de 10 años, en 2030. 2020 es también el año clave para la implementación del Protocolo de Kioto y para mostrar una firme implicación en la implementación del Acuerdo de París para la Reducción de los Gases de Efecto Invernadero.

Antes del COVID19, los resultados de estas agendas ya eran muy dudosos. Como muestra, el Objetivo 2 “Hambre Cero”, al que ORU Fogar está tan fuertemente comprometida, tenía una evaluación bastante desalentadora. Lo comprometían guerras, crisis sociales y cambio climático…El último informe anual de la FAO indica claramente que, en los últimos tres años, el hambre ha aumentado y hoy hay más de 821 millones de personas afectadas en todo el mundo.

El balance general relacionado con la aplicación del Acuerdo de París, por otro lado, tampoco evoluciona bien. En 2018, el consumo de petróleo, gas y carbón fue más alto que nunca. La campaña de alarma que hace sonar el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) no provocó ninguna reacción.

Y llegó el coronavirus que, con sus graves consecuencias sanitarias, económicas, sociales y políticas, pone en grave riesgo la consecución de los ODS, cuando no retrocesos en objetivos ya alcanzados. Veamos algunas situaciones concretas.

Empecemos por el ODS 1, el del fin de la pobreza. Según el Banco Mundial, la crisis del COVID-19 hará que entre 40 y 60 millones de personas caigan en la pobreza extrema. Esto afectará a mujeres, familias monoparentales, inmigrantes, personas mayores en zonas rurales… Esto destruye todos los avances conseguidos en los últimos 5 años. Igualmente, grave es todo lo relacionado con el ODS 2 dedicado a la erradicación del hambre. Las regiones de ORU Fogar, en todo el mundo, hemos visto con nuestros propios ojos como se rompían las cadenas de suministros de alimentos y como se interrumpían los procesos de exportaciones e importaciones. Esto ha incidido directamente en la disponibilidad de alimentos. Las previsiones dicen que la crisis podría afectar a 250 millones de persones, especialmente en África.

La pandemia, evidentemente, ha afectado al ODS 3 dedicado a la salud y el bienestar. Tan grave como esta situación es que ha evidenciado la gran debilidad de los sistemas de salud de muchos países. Otra obviedad es que ha quedado tocado el ODS 4, relacionado con la educación de calidad. Según datos de la UNESCO, «290 millones de estudiantes han perdido sus clases” y es evidente que las alternativas tecnológicas a las clases han aumentado las brechas sociales. El DS 8, el del trabajo decente… No vale ni la pena argumentar que el coronavirus tendrá efectos desastrosos sobre este objetivo…

Podríamos continuar con todos los ODS y veríamos que todos se pueden ver perjudicados por la pandemia…

En este contexto, ¿cómo debemos posicionarnos? Creemos que debemos ratificarnos más que nunca en favor de la Agenda 2030 y debemos aplaudir la iniciativa del secretario general de Naciones Unidas en el sentido de Acelerar Acciones a favor de los ODS. En un mundo tan complejo y conflictivo, la Agenda 2030 consiguió un consenso y un compromiso sin precedentes. Nunca la gobernanza mundial había tenido un mandado tan claro. Así, pues, la Agenda 2030 debe continuar siendo marco de referencia. Para nada la pandemia debe disminuir el compromiso con los ODS.  Por parte de las regiones, por parte de las regiones de ORU Fogar, en cualquier caso, el compromiso está intacto y, si cabe, es aún mayor.

Si antes de la pandemia señalábamos que, más allá de las guerras, los conflictos sociales y la crisis climática, la mala gobernanza era un hándicap para la consecución de los ODS, ahora, debemos ratificarnos en esta convicción. En un mundo tan complejo como en el que estamos, el centralismo a la vieja usanza ya no resulta operativo. Cuando todo el poder de decisión está en manos de una burocracia en la capital nada avanza, dificultando los progresos en la lucha contra la pobreza, contra el hambre, contra la ignorancia o contra el trabajo informal.

Querría acabar con un ejemplo que -entiendo- es ilustrativo de esta situación:

Desde el primer momento, la Organización Mundial de la Salud nos dijo que «lavarse las manos con jabón era una de las claves para parar el coronavirus”. Sucede, sin embargo, que 3000 millones de personas no tienen agua potable en sus casas para lavarse las manos con agua y jabón. Se trata del 40 % de la población mundial. ¿Cómo conseguimos el ODS 6, que hablaba de proporcionar el agua limpia y saneamiento? ¿Cómo conseguimos que la gente tenga agua para lavarse las manos?

Pocos meses antes de la pandemia estuvimos en Cajamarca, Perú, participando en el II Cumbre sobre la Descentralización con los gobernadores peruanos. En reiteradas ocasiones, los gobernadores peruanos se quejaron de como cualquier permiso relacionados con la gestión del agua se gestionaba en la capital, en Lima. Entre resignación y amargura explicaban como los tramiten se eternizaban en unos trámites burocráticos que les parecían incomprensibles. Hoy Perú es uno de los países de América Latina que peor está viviendo la crisis, con un número creciente de infectados y de muertos. La gravedad de la situación, seguro, debe tener múltiples factores. En pleno siglo XXI resulta descorazonador, sin embargo, pensar que pueda incidir en ello una ineficiente gestión de las políticas del agua que, al fin, hacen que la gente no se pueda lavar adecuadamente las manos.

Las regiones son clave para la Seguridad Alimentaria.

 

¿Qué estrategia debemos tener para cerrar las brechas entre la política alimentaria nacional y local? Pues seré muy claro y directo. No es preciso que demos vueltas: el gap se cierra con gobiernos regionales fuertes, con competencias, capacidades y presupuestos. Simple. Fácil… O no…
Del 14 al 17 de octubre, asistí a la reunión del Comité Mundial de Seguridad Alimentaria (CFS46). Ya en la primera sesión, el recién elegido director general de la FAO, el Sr. Qu Dongyu, presentó el Informe 2019 de la organización. Este constata que, en los últimos tres años, se ha retrocedido en la lucha contra el hambre en el mundo, cifrando en 821 millones de personas las que hoy pasan hambre en el mundo. Los conflictos armados, el cambio climático, las crisis económicas y las batallas comerciales se apuntaban como razones del retroceso.
Desde el año 2008 la organización de Regiones Unidas, ORU Fogar, cuenta con un Core Group de Seguridad Alimentaria. Desde esta fecha trabajamos con la FAO en el marco de un acuerdo. En estos años hemos realizado tres cumbres de regiones sobre Seguridad Alimentaria: una primera en Dakar, Senegal, una segunda en Medellín, Colombia, y una tercera en abril de 2018 en Cuenca, Ecuador. Siempre, siempre, hemos dicho que la gobernanza de muchos países resulta poco eficiente en la lucha contra el hambre. Con países centralizados y con lentas burocracias capitalinas no se puede ser eficiente. Lo hemos dicho siempre y lo repetimos ahora, cuando los informes nos indican unas inquietantes cifras: necesitamos adaptar nuestra gobernanza al siglo XXI y esto pasa por el principio de subsidiaridad, pasa por superar un centralismo, que no puede enfrentarse a la complejidad contemporánea.
Y lo diré alto y claro lo que no se dijo en el Comité Mundial de Seguridad Alimentaria: si el ODS 2 Hambre Cero no está progresando es por culpa de los conflictos armados, el cambio climático, las crisis económicas, las batallas comerciales y… una obsoleta gobernanza en muchos países. Una gobernanza en la que los gobiernos locales con frecuencia tienen poco poder, pero, en la que los gobiernos regionales, tienen menos.
Frente a esta ineficiencia centralista podemos aportar múltiples experiencias de gobiernos regionales que, casi siempre con medios escasos, están lucha en todos los frentes. Podemos explicar las experiencias de gobiernos regionales de Ecuador que están suministrando leche en las escuelas de todo el territorio, producidas por campesinos y granjas locales. Prefecturas que están apostando por la agroecología. Podemos contar que, en Colombia, las regiones están amparando proyectos de seguridad alimentaria en las zonas recuperadas al conflicto y la guerra. Podemos explicar que en muchas regiones de Latinoamérica los gobiernos regionales están reforestando con la plantación de miles de árboles autóctonos. Podemos explicar que en Perú o en Chile los gobiernos regionales están “plantando” agua, con proyectos de retención y aprovechamiento de este recurso. Y podemos también hablar de tantos proyectos de promoción agrícola en África que, lamentablemente, cuentan con poco apoyo económico.
Los gobiernos regionales están preparados para hacer esta labor. El gap entre gobierno nacional y ámbito local lo pueden cubrir gobiernos regionales empoderados y capaces.
En el Comité Mundial si se dijo, sin embargo, algunas otras cosas que nosotros queremos subrayar y hacerlo con un lápiz de color fuerte, fluorescente y con trazo grueso. Se constató que la clave para la consecución de ODS 2 Hambre Cero no pasa ni por la industria alimentaria, ni por el sector de la gran distribución alimentaria, sino por apoyar a los productores pequeños y familiares. Se puso de manifiesto que el empoderamiento de las mujeres mejora de manera directa todos los índices relacionados con la alimentación. Se constató que, junto a los problemas del hambre, ya es preocupante, también, el problema de la obesidad.
De todo lo que se dijo, desde nuestro punto de vista, lo más importante fue en relación a la necesidad de evitar el éxodo rural. Como ORU Fogar valoramos, aplaudimos, apoyamos en la medida de nuestras posibilidades, el proceso que nos llevó a la Agenda 2030 y la aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El proceso de consulta, al mismo tiempo territoriales y temáticas llevado a cabo por Naciones Unidas fue ejemplar. En el camino creemos, sin embargo, que se nos perdió sensibilidad respecto a la pobreza y las problemáticas del ámbito rural. La imagen que siempre acompañó los Objetivos de Desarrollo del Milenio del 2000 fue siempre una imagen rural. Con los ODS los focos, sin embargo, casi siempre están puestos ya en las ciudades.
De un tiempo a esta parte, en los debates globales, se apunta que unos porcentajes altísimos de la población vive en ciudades y que en 2050 van a ser mucho más altos. Se explica como un proceso casi natural y, política y socialmente, neutro. El éxodo rural, el que una parte tan importante de la población viva en ciudades, hace de estas, sin embargo, un lugar inhabitable e invivible. Cuando la gente llega a estas macro ciudades no se encuentra ya el faro de cultura, el espacio donde hay trabajo y servicios, el lugar donde realizar sus sueños y expectativas, sino lugar contaminado, colapsado, despersonalizado e inseguro.
A pesar de estas obviedades, en los foros internacionales, se habla aún con una mística de las grandes ciudades, que podía ser lógica en los albores de la revolución industrial pero que, hoy, carece de todo sentido. Y se habla de ciudades sostenibles cuando las ciudades, por definición, no son, ni pueden ser, sostenibles. Se habla de todo esto, se piensa en las ciudades como un ente aislado y no de un ecosistema en el que ciudades y territorio se interelacionan. Y, así, se continúa asistiendo impasiblemente a un éxodo rural que empobrece las ciudades y arruina a los territorios de origen.
Para ORU Fogar, con una cultura muy marcada por el territorio, asistir a este proceso ha sido en muchos sentidos desesperante. La insensibilidad al éxodo rural mostrado en tantos grandes eventos, para nosotros, es hiriente. En Habitat III, en 2015 en Quito, batallamos para que ONU Habitat no cayera en esta miopía. Fue una batalla dura que no ganamos del todo en el ámbito de debate, pero, que -sobre todo- continuamos sin ganar en la vida real. El ámbito rural, el territorio, continúa despoblándose tanto en países desarrollados, como en países pobres, en un drama de una extraordinario dimensión.
Es por ello que escuchamos con mucha satisfacción que el Comité Mundial de Seguridad Alimentaria se habla con contundencia de que se debe evitar el éxodo rural, especialmente de los jóvenes, porqué -de cara al futuro- necesitamos producir más alimentos y estos no se pueden producir en las ciudades. Se deben producir en el campo. De nuevo una obviedad, pero, en la posmodernidad en la que estamos instalados, en estos tiempos líquidos, pero difíciles, será menester que repitamos las obviedades.
Convenido que necesitamos apoyar el mundo rural para producir más alimentos, más sanos y nutritivos, sólo nos queda decidir ¿cómo?
Creo que las regiones tienen un rol muy claro en este sentido. Las regiones, articulando el mundo local, pueden crear infraestructuras, proveer servicios y estimular el empleo que retengan a la población en el territorio.
Las regiones pueden ser también quienes formen a los jóvenes en planes de formación profesional agrícola. Las regiones pueden ser quienes dignifiquen el trabajo en el campo.
En definitiva, las regiones pueden ser claves impulsando el desarrollo local y la consecución del Objetivo Hambre Cero. Es preciso, tan sólo, que los respectivos estados centrales les den competencias y espacio para desarrollar esta labor.

Inauguración III Foro LED de América Latina y el Caribe

Barranquilla, Colombia, 7 mayo 2019

Gracias Cecilia Alvarado del Departamento Atlántico y trasmite al Gobernador Eduardo Verano nuestro agradecimiento por acoger este foro. Y aprovecho para pedirte, Cecilia, y mañana se lo pediremos al gobernador, que ejerzan el liderazgo que tienen, como princIpales adalids del regionalismo de Colombia, en el ámbito internacional. La voz del gobernador Verano se debe oír más allá de Colombia, en este momento en el que acabáis de conseguir la victoria de la aprobación de la Ley de Regiones.

Gracias a la red ADELCO, a Carlos Callejas, Carlos Madridejos y Nicolas Tupaz y todo su equipo. Por vuestra eficiencia, por vuestra paciencia, por vuestro gran trabajo.

A la llamada de Colombia, como no podía ser de otra manera, hemos acudido europeos, ecuatorianos, bolivianos, peruanos, uruguayos, argentinos… Para hablar del desarrollo local en un Post-conflicto, hemos traído a peruanos que nos hablen del Post-Sendero Luminoso, a quien nos hable del Post-guerra de los Balcanes, al secretario general de ARFE que nos puede hablar de la superación de conflictos fronterizos en Europa y en el mundo. Hemos venido gente de todas partes, pero no estamos todos. Nos faltan nuestros hermanos venezolanos. Finalmente no han podido venir porque ellos no están en el Post-conflicto, sino en el conflicto. Ramón Guevara, gobernador de Mérida, debía estar aquí. Le mandamos un saludo muy cordial. Nuestro corazón está con Venezuela y con su libertad. Le esperamos en próximos eventos.

Pronto va a hacer 10 años, octubre de 2011, que FAMSI (Fondo Andaluz de Municipios para la Solidaridad Internacional) organizó el primer Foro Global LED en Sevilla. Desde el primer momento esto se definió como un lugar en encuentro de gobiernos locales, regionales y Naciones Unidas. Si FAMSI no lo hubiere creado, ahora, tendríamos que inventarlo. Les explicaré porque.

Gobiernos locales y regionales, ORU Fogar por mandato fundacional, participamos en todos los eventos de la agenda global, desde las Cumbres COP sobre cambio climatico, y Habitat, hasta cumbres sobre diversidad biológica, cultural, sobre la eficacia de la cooperación, todos los eventos sobre ODS… Ahí, queremos hacer oír la voz de los gobiernos subnacionales.

En todas estas cumbres, en las que los protagonistas son los estados centrales, a los gobiernos locales y regionales nos dan una butaca para escuchar y alguna tribuna lateral para que podamos expedarnos. ¡Siempre lateral! Secundaria.

Así, pues, nos sentamos, como buenos chicos, en el lugar asignado y escuchamos lo que dicen los mayores. Y de un tiempo a esta parte, los mayores, en sus cumbres, están diciendo cosas horribles. En todas sus reuniones nos dan datos de que el cambio climático nos llega al precipicio. El crecimiento demográfico al colapso, para después desplomarse y hacer unas sociedades insosteniblemente viejas. El noviembre del año pasado, en Egipto, la Cumbre sobre la Diversidad Biologica alertó de la destruccion masiva de habitats, especialmente en África, una destruccion de hábitats que amenaza la seguridad alimentaria. En 2015 nos dijeron que, para el 2030, el Objetivo es Hambre Cero. Quedan 11 años y continúan habiendo 900 millones de personas que pasan hambre. Y en estos años todo indica que no se ha mejorado, sino más bien lo contrario.

Sentaditos, calladitos, tomamos conciencia del colapso, del precipicio, y incrédulos vemos que estos mayores no hacen… ¡nada! Hablan. Se reúnen. Vuelven a hablar y vuelven a reunirse y no hacen ¡nada! En Katowice, Polonia, la Cop 24 sobre Cambio Climático se salvó por los pelos. Empezó mal y acabó regular. De hablo de lo mismo que se había hablado el año anterior en Bonn. En la Cop 23 de Bonn se habló en los mismos términos que la Cop 22 de Marrakeig. Y en la COP de Marruecos se repitió lo que se había dicho en París durante la Cop 21. No proyectos. No ideas. ¡No compromiso!

Mientras todo esto pasaba, en nuestros 4 foros globales, en nuestros tres fotos latinoamericanos, cientos de alcaldes y alcaldesas, cientos de gobernadores y gobernadoras, han presentado cientos de buenas prácticas a favor del desarrollo de sus comunidades.

Mientras en las cumbres de la agenda global prevalecía mas el protocolo que las decisiones, mientras los estados centrales se instalarán en un buche, en nuestros foro se han instalado algunas ideas fuerza ampliamente compartidas.

Sabemos que el centralismo es un fracaso, que coarta el desarrollo. Estamos de acuerdo que es fundamental el equilibrio territorial. Que las ciudades para ser sostenibles deben contar con el territorio. Que las ciudades intermedias son fundamentales para el citado equilibrio terriorrial.  Creemos que gobiernos locales y regionales deben estar comprometidos en crear puestos de trabajo decentes y formales. Hemos revindicado el mundo rural. Y hemos hablado de orgullo rural. Estamos comprometidos con la seguridad alimentaria. Creemos en la agricultura y estamos decididos a reivindicar la dignidad del agricultor. etc, etc…

Por todo ello, creo, que de nuevo tenemos mucho que decir en este foro. Este es nuestro foro. Aquí, alcaldes, alcaldesas, gobernadores y gobernadoras, no tienen una plataforma secundaria, sino el escenario principal.

Si en el año 2011 FAMSI no lo hubiera impulsado, hoy, deberíamos inventar este foro.

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El futuro en nuestras manos

Carles Llorens

Secretario general ORU Fogar

Acabamos 2018 con sobrados motivos de preocupación. Si en el mes de diciembre la COP24 de Katowice sobre el Cambio Climático estuvo muy cerca del fracaso; en el mes de noviembre, la COP14 sobre Diversidad Biológica de Sham-El-Sheikh nos mostró un panorama en el cual no se detiene la destruccion de ecosistemas.

Los prolegómenos de la COP de Polonia los habían puesto las ‘Armillas Amarillas’ franceses, un movimiento que -más allá del descontento social- se moviliza a partir de una subida de impuestos de los carburantes fósiles, que debía financiar la transición energética. Mal prólogo viniendo del país del que salió el ‘Acuerdo de Paris’, mal prólogo del país que quería ser vanguardia en la lucha contra el Cambio Climático, pero en el que dimite su carismático ministro de Medio Ambiente.

No fue mejor la inauguración de la cumbre, en el que el presidente polaco, Andrezj Duda, defendió el uso del carbón, frente a una desconcertada Patricia Espinosa, responsable de la lucha contra el Cambio Climático de Naciones Unidas.

Nuevo contratiempo cuando en la primera sesión, Estados Unidos, Rusia, Arabia Saudita y Kuwait rechazan validar el informe de los expertos de Naciones Unidas, en el que se afirma que las emisiones no sólo no se están reduciendo, sino que están aumentando. Es el informe que, con datos en mano, afirma que -de continuar las emisiones- la subida global de temperaturas puede ser 3,5 grados, lo que va a suponer aumento del nivel del mar, inundaciones, sequías, merma de la producción agrícola y clima extremo.

Durante la semana, Brasil y Turquía dieron señales de quererse alinear con el negacionismo climático. Enfrente, China y los países-islas se sitúan en la vanguardia en defensa del ‘Acuerdo de Paris’. Con esta situación, el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, se dirigió al plenario de la conferencia en una dramática apelación en la que reclamó “un compromiso global, para evitar lo peor”. A pesar de la apelación, la Cumbre acabó con un acuerdo de mínimos y emplazándose para una COP25, que Brasil ha renunciado organizar y que se va a celebrar en Chile.

En este contexto, el voluntarioso esfuerzo de las regiones, meritoriamentre coordinado por nrg4SD, resulta un pequeño, pero luminoso faro.

Tampoco la COP14 de Egipto dibujaba un buen paisaje. El informe técnico previo señalaba que las Metas de Aichi para 2020 no se iban a cumplir, en un desastroso panorama de desaparición de hábitats y especies. Llamaba sobremanera la atención el peligro que suponía que, en muchos países, especialmente algunos africanos, la obtención de proteínas para una parte muy importante de la población continuaba dependiendo de la caza de especies salvajes. En un contexto de crecimiento de la población, este hecho hacia prever que muchos hábitats acabarían arrasados.

De nuevo, aquí, las regiones y nrg4SD tomando la iniciativa y convirtiéndose en faro.

Este panorama es, sin duda para muchos, una invitación al pesimismo. No lo es, sin embargo, para las regiones y los gobiernos intermedios del mundo. No lo es para los estados de Estados Unidos que, desafiando al president Trump, han asumido el Acuerdo de París. No lo es para los gobernadores de América Latina que están impulsando proyectos de soberanía alimentaria, de trabajo decente o para los presidentes de regiones africanas que amparan Escuelas verdes. Y no lo es tampoco para las regiones europeas que, frente a gobiernos nacionales xenófobos, tienen que acoger a refugiados y hacer políticas de inclusión para la immigraicon.

Toda esta gente, todos estos gobiernos de dimensión humana, no se acongojan frente al centralismo, ni se pierden en el bucle político administrativo, ni en el debate político estéril, ni en la indecisión. Son gente que actúa. El 2019 va a ser su año. El 2019 debe ser su año. ¡El nuestro!

 

Discurso inauguración

2o FORO REGIONAL DE DESARROLLO ECONOMICO LOCAL PARA AMÉRICA  LATINA Y EL CARIBE.

Tiquipaya. Cochabamba, 27 de junio de 2017

 Señor alcalde, señor gobernador, señoras y señores,

Es de rigor agradecer al presidente Evo Morales que nos haya acogido en Bolivia, pero no es menos obligatorio nuestro agradecimiento al viceministro y amigo Hugo Siles. No ya por haber organizado este foro, sinó por su complicidad y por su trabajo en favor de la descentralización, de la implementación de autonomias, por ser, en definitiva, un gran aliado del regionalismo.

Como ORU Fogar, la Organización de a Regiones Unidas, la organización global de los gobiernos intermedios del mundo, debemos aprovechar la formalidad de esta inauguración para reconocer a Bolivia, hoy, como país de referencia cuando de habla de procesos de descentralización. Mientras otros, controlados por las fuerzas del pasado, aprovechaban la crisis para recentralizar, Bolivia aprobó una constitución plurinacional,  reconoció la oficialidad de las lenguas indígenas, dio vida a los departamentos, canalizó institucionalmente la tensión con los departamentos orientales, impulsó las autonomías indígenas originarias campesinas (una referencia en el tratamiento del tema indígena) y acaba ahora de implementar la Autonomía Regional del Chaco Tarijeño.

¿Que más se puede pedir? Sí, se puede pedir más. Queremos pedirle más, presidente. Queremos pedirle que Bolivia continúe siendo líder de descentralización, de reconocimiento de la diversidad y peculiarmente de la diversidad indígena. Queremos pedirle, presidente, que frente a algunos países latinoamericanos donde los departamentos, prefecturas, gobernaciones, provincias, son cáscaras vacías donde un governador gesticula políticamente, pero manejan sólo elementos residuales, que Bolivia llene de contenido esta estructura institucional que habéis artículado. Que los departamentos cuenten con competencias sustancianales, que haya presupuestos suficientes para departamentos y autonomias. Una nueva gobernanza, con gobiernos de dimensión humana fuertes, es posible. Una nueva manera de gobernar es necesaria.  Bolivia puede ser líder y estar en vanguardia.

Más allá de aplaudir y animar a Bolivia a proseguir el camino, ORU Fogar llegamos a Cochabamba con un mensaje muy específico. Este es un momento muy particular en el debate de la agenda global. Con la aprobación de los ODS de fondo, tras reuniones importante sobre el cambio climático como la COP21 de París o la COP22 de Marrakech, con la reciente y exitosa reunión en Habitat III de Quito, con un gran debate sobre las ciudades y que aprobó la Nueva Agenda Urbana… creemos que hemos olvidado un tema.

Cuando en 2015 en Nueva York se avaluaron los resultados de los Objetivos del Milenio tras 15 años de trabajo, se vio que todos los países habían mejorado en casi todos los objetivos, no lo deseado, pero se había mejorado en salud, en educación, en educación de las niñas… En un solo tema de 2000 a 2015 no habíamos progresado nada, sino que habíamos empeorado notablemente. El éxodo rural. El mundo rural de los cinco continentes continuaba siendo incapaz de retener la población, que continuaba emigrando hacia unas ciudades que no eran ya una meca de progreso, sino unos barrios donde se consagraba la pobreza, la inseguridad y la marginación.

ORU Fogar quiere poner el foco en este punto. Queremos hablar, de nuevo, en Cochabamba y en Cabo Verde, de Desarrollo Rural. Esperamos que alguien recoga el guante. Esperamos debatir como parar esta emigración, ver buenas prácticas en este sentido.

Estuvimos en Sevilla, en Foz de Iguazú, en Turín, hoy este foro se para en Cochabamba. Estoy seguro que será tan útil como los anteriores. ORU Fogar, representando las regiones, en todo caso, estamos muy satisfechos de estar aquí.

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Ambición para el Ateneu .

Carles Llorens
Barcelona. Martes, 28 de febrero de 2017

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En aquella Barcelona que fascinaba al mundo, olímpica, reluciente y abierta al mar había un barco en peligro de ir a la deriva. El impulso de la democracia había llegado, pero no había sido suficiente para recuperar el pulso del Ateneu de los años de la República y ahora vivía somnoliento, caricatura de lo que había sido.

Alguna gente de sensibilidades y procedencias muy diversas nos conjuramos para sacar adelante la empresa. Podía haber desaparecido el Diari de Barcelona, el café-concierto El Molino o los históricos almacenes Can Jorba, pero no podía en absoluto desaparecer el Ateneu Barcelonès. Era un símbolo demasiado importante. La entidad que había presidido Àngel Guimerà, que había acogido a Josep Pla, Salvador Dalí y Federico García Lorca, y que había escuchado a Albert Einstein, Igor Stravinsky y Rubén Dario, se tenía que rescatar de la somnolencia.

Es opinión instalada que Oriol Bohigas hizo la inflexión. La Junta de Heribert Barrera, con una gran prudencia en la gestión económica le empezó a dar el vuelco. Contando con equipos capaces en la junta y con alianzas institucionales nuevas, se pusieron las bases del relanzamiento. Se sacaron adelante las obras que hicieron viable y operativo el Palau Savassona. Se rehabilitó e informatizó la biblioteca. Y se fue dotando al Ateneu de una actividad cultural potente.

Más allá de diferencias menores, el compromiso de principios de los noventa para “Salvar l’Ateneu” se ha mantenido en las juntas de Jordi Sarsanedas, Oriol Bohigas, Francesc Cabana y Jordi Casassas. Aquella continuidad que tanto reclamaban los noucentistas, en un país demasiado dado a los sobresaltos, ha estado en el Ateneu. Durante veinte años, cada junta ha construido sobre el trabajo del anterior y no se ha dedicado a deshacer la obra de sus predecesores.

El actual presidente y candidato, Jordi Casassas, afirma que cada junta tiene que ser el eslabón de una cadena, que proviene del año 1860 y que va hacia el futuro. Los eslabones de los últimos veinte años han sido buenos y el resultado es muy visible. El Ateneu está más activo que nunca. ¡Hay multitud de actos y una treintena de tertulias con funcionamiento regular, algo que no sucedía ni en los años de la República! La Escola d’Escriptura que un día Joan Rendé nos presentó a la Junta, hoy es un éxito. Si antes el Ateneu era incapaz de suscitar una sola raya en los diarios y de aparecer en una televisión, hoy tiene una presencia mediática considerable. Las elecciones a la junta, que eran irrelevantes, ahora son noticia.

¿Pero, y ahora, qué?

Las elecciones a Junta llegan meses –quizás semanas– antes de la convocatoria de un referéndum crucial. Los que nos alineamos detrás de Jordi Casassas en la candidatura Ateneu@elteu pensamos que el Ateneu es clave en el futuro inmediato, sea cuál sea el paisaje de después. Al tratarse de una de las instituciones culturales más importantes de la sociedad civil catalana, nuestra entidad debe ser un corazón que permanentemente bombardee iniciativas al sistema cultural del país.

Nuestra entidad tiene que ser un corazón que permanentemente bombardee iniciativas al sistema cultural del país

El Ateneu tiene que ser referente cultural de los Països Catalans. Todo lo relevante que pase en nuestra área lingüística tiene que encontrar una plataforma en el Carrer Canuda. Al mismo tiempo, el Ateneu tiene que ser tribuna obligada para todo el mundo a que sea referente de la cultura global.

Al lado de una gran ambición cultural, el Ateneu tiene que estar muy bien gestionado. En la junta tienen que estar, juntamente a la autoridad académica y cultural, personas con una gran capacidad de gestión. En su momento, Valentí Almirall, un hombre de ideas, presidió el Ateneu. El secretario fue, sin embargo, Enric Prat de la Riba, seguramente el mejor gestor político que ha tenido nunca el país. Este sincretismo teórico-práctico creemos que debe estar siempre en el Ateneu. En la candidatura de Jordi Casassas está.

El Ateneu tiene sobre la mesa el proyecto Horitzó 2020. Es un proyecto que, con una ampliación de espacio considerable, recuperando muchos metros cuadrados para la biblioteca, adquiriendo una finca adyacente, tiene que permitir al Ateneu dotarse del espacio físico que necesita para ser una entidad potente del siglo XXI. Esta operación reclama, más que nunca, gente con la capacidad de gestión mencionada y mucho rigor. Y también mucha capacidad de interlocución con las diferentes administraciones, entidades financieras o patrocinadores.

Los que vamos en la candidatura de Casassas tenemos que decir también que tenemos un programa de espíritu ‘foixà’. No sólo queremos ser el eslabón de una historia. Somos gente que nos exalta lo nuevo, pero también estamos enamorados de lo viejo. Así, estaremos atentos al nuevo talento, pero al mismo tiempo queremos ser una plataforma para nuestros valores más consolidados. Somos el Ateneu del wifi en las salas y del streaming, pero el que mantiene las tertulias como las de antes.

Queremos también que el Ateneu sea un espacio intergeneracional. Los socios jóvenes tienen que encontrar su lugar y los mayores tienen que sentirse bien acogidos. Y todavía más, creemos que más allá de convivir, las diferentes generaciones se tienen que interrelacionar. El Ateneu es un espacio que contribuye a dar una dimensión humana en Barcelona.

Y, finalmente, queremos que el Ateneu sea un espacio abierto, donde impere el respeto por todo el mundo.

Carles Llorens

Candidato a vicepresidente económico

Candidatura Ateneu@elteu

Con el primer ministro de Holanda y el alcalde de Guayaquil

En los últimos meses de este 2016, tan complicado a nivel internacional, he tenido la oportunidad de tener muy diversos contactos, a pesar de estar alejado de toda responsabilidad institucional o de partido. He tenido la oportunidad de participar en diferentes reuniones de mis amigos liberales y coincidir, entre otros, con personalidad como el primer ministro holandés, Mark Rutte. Le hemos escuchado, desde la militancia europeísta, un discurso muy crítico con Europa. Le deseamos mucha suerte en las elecciones de este 2017. No lo tiene fácil, pero estoy convencido de que él, el VVD y el D66 serán factores de estabilidad en su país y, de rebote, en Europa.

Lejos de Holanda, he tenido la oportunidad de acompañar al secretario de Exteriores de la Generalitat, Jordi Soler, en una visita a los catalanes de Guayaquil, Ecuador. Una visita con mucho trasfondo histórico. Hemos estado en el Casal de Guayaquil y nos hemos visto con los empresarios de origen catalán de la ciudad. Hemos tenido, por otra parte, la oportunidad de entrevistarnos con el alcalde, Jaime Nebot, una personalidad política mayor en la vida ecuatoriana, un animal político en el mejor sentido de la palabra. Nieto de otro Jaime Nebot nacido en Porrera, el actual alcalde sigue la política catalana y española con toda atención.

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¿Qué pasa en Cataluña?

Artículo revista Fundación Colosio. México.

 

Todo el mundo está preguntándose ¿qué está pasando en Cataluña?, desde que el año 2012 cada 11 de septiembre, día nacional catalán, están saliendo a las calles de Barcelona un millón-un millón y medio de personas a favor de la independencia. La pregunta es la mar de lógica cuando, habitualmente, se ha presentado España como un todo, un país nacionalmente uniforme. Y no todo el mundo ha tenido la suerte de García Márquez de encontrarse con “un sabio catalán” que le ilustrara sobre este hecho diferencial dentro de España. Lo que está pasando, sin embargo, tiene razones históricas y políticas muy evidentes que, especialmente en América Latina, son fáciles de comprender.

En la Península Ibérica, la construcción de estructuras políticas nacionales se configura sobre la herencia de la Reconquista. Durante siglos, la recuperación del territorio de manos de los “infieles” musulmanes pivotó sobre dos grandes ejes: la Corona de Castilla y la Corona de Aragón que lideraban los catalanes. Ambas coronas, desde el norte, colonizaron la península, pero con mentalidades diferentes. Castilla, un país de tierra adentro, de ganaderos y guerreros, impuso sus leyes a donde fue. Los catalanes, comerciantes y marineros, pactistas, crearon nuevos reinos que confederaron a la Corona. El rey y las Cortes de Castilla se impusieron en la Mancha, en Andalucía y en Extremadura. Los reyes de la Corona de Aragón crearon el Reino de Mallorca y el Valencia, con sus propias cortes, donde debían pactar constituciones con los naturales. Después, el empuje de ambas coronas impondría esta misma lógica fuera de la península: en Canarias y América entera se impusieron las leyes de Castilla; mientras, en Nápoles, en Sicilia, en Cerdeña o en Córcega prevaleció la dinámica confederal de los catalanes.

El matrimonio de los Reyes Católicos supone casar estas dos tradiciones, estas dos mentalidades. ¡Difícil matrimonio! Así, durante los siglos XVI y XVII, al mismo tiempo que bajo la batuta castellana se construye la colonia americana, son tiempos de tensión entre los diferentes territorios peninsulares. Los reyes descendientes de los Católicos, los Austrias, se instalan en una Castilla en la que tienen poder absoluto. Y de mala gana asumen unas Constituciones de Catalunya cuyo juramento les obliga a afirmar que, a pesar de ser los primeros del reino, son iguales a sus súbditos. “Nos que somcom vos…” dice la fórmula de juramento. La tensión entre las instituciones catalanas y el rey es frecuente, hasta tal punto qué en 1640, Catalunya se convierte en una República independiente que, antes de volver al redil de la corona hispana, incluso pactó unos años estar bajo la soberanía del rey de Francia…

Este periodo acaba el 11 de septiembre de 1714 cuando Felipe V liquida las Constituciones, las Cortes y el Gobierno de la Generalitat y somete Cataluña a las leyes de Castilla, después de haber liquidado ya las instituciones valencianas, las aragonesas y en camino de suprimir las de las Islas Baleares. A partir de aquí, empieza un periodo que durará siglos donde, de manera sistemática, metódica y perseverante, se pretende liquidar toda singularidad cultural, lingüística o identitaria del pueblo catalán. La pretensión no tiene nada de singular. Se pretende exterminar la cultura catalana de la misma manera que se había liquidado la cultura musulmana de Andalucía, la judía de toda la península, la guanche de Canarias o la de todos los pueblos americanos. Y se pretendió exterminar la cultura catalana de Cataluña, de la misma forma que se ha pretendido liquidar la cultura catalana del País Valenciano o la de las Baleares… territorios donde persisten en el intento y donde casi lo han conseguido.

Y, en el proceso, se inventa la nación España, a imagen y semejanza de Castilla, pero que a todos nos incluye, por ganas o por fuerza. Algunos, por ignorancia o por mala fe, afirman que España existe antes de la llegada de los romanos. No pueden acreditar, sin embargo, ningún documento anterior a 1870 donde aparezca el concepto España. Antes de esta fecha, se hablaba de las Españas y los reyes, que lo eran de una diversidad de coronas, se intitulaban –en el mejor de los casos- reyes de las Españas. Amadeo de Saboya y Alfonso XII serán los primeros en coronarse como reyes de España.

¿Cómo ha conseguido Cataluña sobrevivir a este acoso? Yo creo que la clave ha sido que, si bien sometidos políticamente, los catalanes nunca fueron sometidos socialmente. Era fácil destruir la cultura de un musulmán de las Alpujarras, de un guanche de Tenerife, de un indio de las selvas amazonicas, pero no de cristianos viejos como los catalanes. Era fácil acomplejar a los gallegos, un pueblo pobre, hasta hacerlo abandonar su lengua. Era fácil atacar por el mismo flanco a los valencianos o a los mallorquines, hasta hacerlos avergonzar de sus propias culturas. Pero ya no era tan fácil, a pesar de los intentos, de imponer esta dinámica a un pueblo que consiguió ser próspero e industrioso como al catalán.

Durante el siglo XIX, una Catalunya que hace la revolución industrial dentro de una España anclada en la feudalidad, lentamente, poco a poco, los catalanes van recuperando su cultura y el orgullo de su propia identidad. Empiezan a valorar su lengua, durante los últimos siglos olvidada para todo uso culto, pero que había sido brillante como la que más en tiempos medievales. Y, así, verso a verso, libro a libro, el ser catalán va adquiriendo de nuevo entidad colectiva.

Con el siglo XX, el renacimiento cultural adquiere dimensión política. Los aires democráticos insuflan vitalidad al catalanismo que, en 1914, consigue un primer embrión de autogobierno, la Mancomunidad. Esta institución despliega una labor educativa, sanitaria y social ingente. Pronto, sin embargo, resulta insuficiente para unos catalanes que empiezan a demandar autonomía, cuando no independencia. Dos días después de un 11 de septiembre de 1923 muy combativo, se produce el Golpe de Estado de Primo de Rivera que procura liquidar de cuajo todo atisbo de catalanidad. Un intento en el que, tras el respiro de la II República y el desastre de la Guerra Civil, perseverará Franco y todo el aparato represivo de su dictadura, con una furia y una violencia sin precedentes.

Y tras toda esta historia, llegó la democracia a España. Cuando en 1975 muere Franco está muy claro que, sin autonomía para Cataluña y el País Vasco, no hay democracia en España. La Dictadura había sido para todos, pero especialmente cruel para en estos dos territorios, de manera que la libertad pasaba –ineludiblemente- por Cataluña y Euskadi.

Cataluña y Euskadi consiguieron su autonomía. Era una autonomía amplia, que ha dado mucho margen, pero que nació muy condicionada. Cabe tener en cuenta que la dictadura no se liquidó, sino que se transaccionó en una transición con las fuerzas democráticas. Y cabe no olvidar que, de hecho, en 1981, el intento de Golpe de Estado de Tejero pretendía tirar el reloj atrás, el reloj de la democracia y de las autonomías.

Pero, después de 30 años de democracia, el catalanismo, de la misma forma que el nacionalismo vasco, pensó que era el momento de volver a hablar. La amenaza de los sables había quedado ya completamente relegada en el baúl de la historia. España, nunca, había tenido tantos años consolidados de democracia plena y Catalunya -ahora ya sí- podía hacer un planteamiento de encaje en España en el que se sintiera cómoda.

España debía convertirse en un Estado plurinacional, asumiendo propia su diversidad, que quería decir asumir que había unas lenguas catalana, vasca o gallega que no eran tan universales, pero sí igual de españolas en derechos que el castellano. España debía reconocerse a sí misma ya no la “nación única e indivisible” que pregonaba Franco, sino un Estado pluricultural y plurilingüístico. Cataluña, considerándose sujeto soberano, reclamaba un reconocimiento especial entre las regiones españolas y, también, un nuevo acuerdo económico que dejara atrás el expolio fiscal que año tras año, y durante siglos, había drenado su economía.

Este era el planteamiento, grosso modo, de la clase política catalana que en el 2005 propuso un nuevo Estatuto de Autonomía. Hubo un gran debate. El planteamiento plurinacional pronto se quedó en el cajón… El proyecto, con múltiples recortes, salió –sin embargo- adelante. A pesar de ello, en el año 2010, el Tribunal Constitucional Español sentenció contra el texto que había resultado del recorte, aprobado por el Parlamento español y refrendado por el pueblo catalán. En este punto, ya no la clase política, sino el pueblo, salió a la calle… pidiendo la independencia y –sobretodo- el derecho a decidir en un referéndum como el escocés.

El gobierno español, completamente cerrado a cal y canto, nunca se ha avenido a negociar, pero la opinión pública y la calle catalana no parece que vayan a retroceder. Los episodios de este pulso han sido múltiples, entre otras cosas, con una guerra sucia sin cuartel por parte del estado. La gran batalla se va a librar, en cualquier caso, los próximos meses. En junio el Parlament de Catalunya, con mayoría independentista, va a aprobar las leyes de desconexión. En septiembre, con acuerdo con Madrid, o sin él, el Gobierno catalán va a convocar un referéndum para cerrar el proceso. Si el sí consigue la mayoría, no hay duda de que la independencia llegará… y debemos esperar que los demócratas del mundo apoyen la voluntad soberana de los catalanes.

Carles Llorens

Escritor. Autor de “Reconstrucció nacional”.

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El no ha ganado, sin embargo, el proceso de paz en Colombia es irreversible.

 

Intuíamos que el no era fuerte, y yo ayer hice un Tweet alertando de un voto del malestar que podía actuar como lo hizo en Inglaterra, con el Brexit. Pero nos ha dejado estupefactos cuando, en el recuento, el no ha pasado el sí. Finalmente, el no ha ganado en sí por el 50,22% contra el 49,77.

Como se ha llegado aquí? El malestar general que encuentra salida en este tipo de convocatorias a las urnas, me parece, es el primer factor. Luego está el discurso de Uribe, señalando cesiones, a su papel, excesivas a las FARC que, por votado, mucha gente comparte. Pero también el discurso de las iglesias, católica y protestante, que han defendido abiertamente el no, sin que las palabras del Papa, a última hora, hay tuvieras ninguna influencia.

Uribe ha ganado por poco y Santos, cuya carrera queda totalmente tocada, ha perdido por poco. Quien ha perdido por mucho son, sin embargo, las FARC. Despiertan un odio profundo. El 50,22% en contra y el 49,77 a favor han votado contra ellos. Se ha rechazado las concesiones que se les han hecho. Así, sus alegrías televisadas festejado la firma del acuerdo, como una victoria sobre el Estado Colombiano, han hecho sentido fatal a mucha gente, que han acabado votando no.

Todo esto podía llevar a una situación de col • lapso, que bloqueara el proceso y llevara al país a un callejón sin salida. Las reacciones de la noche han sido, sin embargo, prodigiosas, revolviendo una situación negativa, en una oportunidad. El primero en reaccionar en positivo ha sido la campaña del no, comandada por el uribismo. Francisco Santos, número dos de Uribe, ha salido primero que nadie diciendo que el proceso de paz seguía y que sólo se debían modificar algunos puntos del acuerdo.

El presidente Santos, tras reconocer la victoria del no, dijo que convocará a sus partidarios para ver qué camino debía seguir. Ha explicado que el alto el fuego continuaba vigente y que estaba comprometido a seguir buscando la paz. Hasta el líder de las FARC, Timochenko, ha tenido una reacción positiva, diciendo que lamentaba el resultado del plebiscito, pero que estaban comprometidos a seguir buscando la paz.

Todo, pues, un ejercicio de madurez increíble por parte de todas las partes y, al final, también, un saludable ejercicio democrático.

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El presidente Juan Manuel santos.

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Visitando mesas electorales junto a Paúl Carrasco, presidente Oru fogar