Discurso inauguración

2o FORO REGIONAL DE DESARROLLO ECONOMICO LOCAL PARA AMÉRICA  LATINA Y EL CARIBE.

Tiquipaya. Cochabamba, 27 de junio de 2017

 Señor alcalde, señor gobernador, señoras y señores,

Es de rigor agradecer al presidente Evo Morales que nos haya acogido en Bolivia, pero no es menos obligatorio nuestro agradecimiento al viceministro y amigo Hugo Siles. No ya por haber organizado este foro, sinó por su complicidad y por su trabajo en favor de la descentralización, de la implementación de autonomias, por ser, en definitiva, un gran aliado del regionalismo.

Como ORU Fogar, la Organización de a Regiones Unidas, la organización global de los gobiernos intermedios del mundo, debemos aprovechar la formalidad de esta inauguración para reconocer a Bolivia, hoy, como país de referencia cuando de habla de procesos de descentralización. Mientras otros, controlados por las fuerzas del pasado, aprovechaban la crisis para recentralizar, Bolivia aprobó una constitución plurinacional,  reconoció la oficialidad de las lenguas indígenas, dio vida a los departamentos, canalizó institucionalmente la tensión con los departamentos orientales, impulsó las autonomías indígenas originarias campesinas (una referencia en el tratamiento del tema indígena) y acaba ahora de implementar la Autonomía Regional del Chaco Tarijeño.

¿Que más se puede pedir? Sí, se puede pedir más. Queremos pedirle más, presidente. Queremos pedirle que Bolivia continúe siendo líder de descentralización, de reconocimiento de la diversidad y peculiarmente de la diversidad indígena. Queremos pedirle, presidente, que frente a algunos países latinoamericanos donde los departamentos, prefecturas, gobernaciones, provincias, son cáscaras vacías donde un governador gesticula políticamente, pero manejan sólo elementos residuales, que Bolivia llene de contenido esta estructura institucional que habéis artículado. Que los departamentos cuenten con competencias sustancianales, que haya presupuestos suficientes para departamentos y autonomias. Una nueva gobernanza, con gobiernos de dimensión humana fuertes, es posible. Una nueva manera de gobernar es necesaria.  Bolivia puede ser líder y estar en vanguardia.

Más allá de aplaudir y animar a Bolivia a proseguir el camino, ORU Fogar llegamos a Cochabamba con un mensaje muy específico. Este es un momento muy particular en el debate de la agenda global. Con la aprobación de los ODS de fondo, tras reuniones importante sobre el cambio climático como la COP21 de París o la COP22 de Marrakech, con la reciente y exitosa reunión en Habitat III de Quito, con un gran debate sobre las ciudades y que aprobó la Nueva Agenda Urbana… creemos que hemos olvidado un tema.

Cuando en 2015 en Nueva York se avaluaron los resultados de los Objetivos del Milenio tras 15 años de trabajo, se vio que todos los países habían mejorado en casi todos los objetivos, no lo deseado, pero se había mejorado en salud, en educación, en educación de las niñas… En un solo tema de 2000 a 2015 no habíamos progresado nada, sino que habíamos empeorado notablemente. El éxodo rural. El mundo rural de los cinco continentes continuaba siendo incapaz de retener la población, que continuaba emigrando hacia unas ciudades que no eran ya una meca de progreso, sino unos barrios donde se consagraba la pobreza, la inseguridad y la marginación.

ORU Fogar quiere poner el foco en este punto. Queremos hablar, de nuevo, en Cochabamba y en Cabo Verde, de Desarrollo Rural. Esperamos que alguien recoga el guante. Esperamos debatir como parar esta emigración, ver buenas prácticas en este sentido.

Estuvimos en Sevilla, en Foz de Iguazú, en Turín, hoy este foro se para en Cochabamba. Estoy seguro que será tan útil como los anteriores. ORU Fogar, representando las regiones, en todo caso, estamos muy satisfechos de estar aquí.

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Ambición para el Ateneu .

Carles Llorens
Barcelona. Martes, 28 de febrero de 2017

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En aquella Barcelona que fascinaba al mundo, olímpica, reluciente y abierta al mar había un barco en peligro de ir a la deriva. El impulso de la democracia había llegado, pero no había sido suficiente para recuperar el pulso del Ateneu de los años de la República y ahora vivía somnoliento, caricatura de lo que había sido.

Alguna gente de sensibilidades y procedencias muy diversas nos conjuramos para sacar adelante la empresa. Podía haber desaparecido el Diari de Barcelona, el café-concierto El Molino o los históricos almacenes Can Jorba, pero no podía en absoluto desaparecer el Ateneu Barcelonès. Era un símbolo demasiado importante. La entidad que había presidido Àngel Guimerà, que había acogido a Josep Pla, Salvador Dalí y Federico García Lorca, y que había escuchado a Albert Einstein, Igor Stravinsky y Rubén Dario, se tenía que rescatar de la somnolencia.

Es opinión instalada que Oriol Bohigas hizo la inflexión. La Junta de Heribert Barrera, con una gran prudencia en la gestión económica le empezó a dar el vuelco. Contando con equipos capaces en la junta y con alianzas institucionales nuevas, se pusieron las bases del relanzamiento. Se sacaron adelante las obras que hicieron viable y operativo el Palau Savassona. Se rehabilitó e informatizó la biblioteca. Y se fue dotando al Ateneu de una actividad cultural potente.

Más allá de diferencias menores, el compromiso de principios de los noventa para “Salvar l’Ateneu” se ha mantenido en las juntas de Jordi Sarsanedas, Oriol Bohigas, Francesc Cabana y Jordi Casassas. Aquella continuidad que tanto reclamaban los noucentistas, en un país demasiado dado a los sobresaltos, ha estado en el Ateneu. Durante veinte años, cada junta ha construido sobre el trabajo del anterior y no se ha dedicado a deshacer la obra de sus predecesores.

El actual presidente y candidato, Jordi Casassas, afirma que cada junta tiene que ser el eslabón de una cadena, que proviene del año 1860 y que va hacia el futuro. Los eslabones de los últimos veinte años han sido buenos y el resultado es muy visible. El Ateneu está más activo que nunca. ¡Hay multitud de actos y una treintena de tertulias con funcionamiento regular, algo que no sucedía ni en los años de la República! La Escola d’Escriptura que un día Joan Rendé nos presentó a la Junta, hoy es un éxito. Si antes el Ateneu era incapaz de suscitar una sola raya en los diarios y de aparecer en una televisión, hoy tiene una presencia mediática considerable. Las elecciones a la junta, que eran irrelevantes, ahora son noticia.

¿Pero, y ahora, qué?

Las elecciones a Junta llegan meses –quizás semanas– antes de la convocatoria de un referéndum crucial. Los que nos alineamos detrás de Jordi Casassas en la candidatura Ateneu@elteu pensamos que el Ateneu es clave en el futuro inmediato, sea cuál sea el paisaje de después. Al tratarse de una de las instituciones culturales más importantes de la sociedad civil catalana, nuestra entidad debe ser un corazón que permanentemente bombardee iniciativas al sistema cultural del país.

Nuestra entidad tiene que ser un corazón que permanentemente bombardee iniciativas al sistema cultural del país

El Ateneu tiene que ser referente cultural de los Països Catalans. Todo lo relevante que pase en nuestra área lingüística tiene que encontrar una plataforma en el Carrer Canuda. Al mismo tiempo, el Ateneu tiene que ser tribuna obligada para todo el mundo a que sea referente de la cultura global.

Al lado de una gran ambición cultural, el Ateneu tiene que estar muy bien gestionado. En la junta tienen que estar, juntamente a la autoridad académica y cultural, personas con una gran capacidad de gestión. En su momento, Valentí Almirall, un hombre de ideas, presidió el Ateneu. El secretario fue, sin embargo, Enric Prat de la Riba, seguramente el mejor gestor político que ha tenido nunca el país. Este sincretismo teórico-práctico creemos que debe estar siempre en el Ateneu. En la candidatura de Jordi Casassas está.

El Ateneu tiene sobre la mesa el proyecto Horitzó 2020. Es un proyecto que, con una ampliación de espacio considerable, recuperando muchos metros cuadrados para la biblioteca, adquiriendo una finca adyacente, tiene que permitir al Ateneu dotarse del espacio físico que necesita para ser una entidad potente del siglo XXI. Esta operación reclama, más que nunca, gente con la capacidad de gestión mencionada y mucho rigor. Y también mucha capacidad de interlocución con las diferentes administraciones, entidades financieras o patrocinadores.

Los que vamos en la candidatura de Casassas tenemos que decir también que tenemos un programa de espíritu ‘foixà’. No sólo queremos ser el eslabón de una historia. Somos gente que nos exalta lo nuevo, pero también estamos enamorados de lo viejo. Así, estaremos atentos al nuevo talento, pero al mismo tiempo queremos ser una plataforma para nuestros valores más consolidados. Somos el Ateneu del wifi en las salas y del streaming, pero el que mantiene las tertulias como las de antes.

Queremos también que el Ateneu sea un espacio intergeneracional. Los socios jóvenes tienen que encontrar su lugar y los mayores tienen que sentirse bien acogidos. Y todavía más, creemos que más allá de convivir, las diferentes generaciones se tienen que interrelacionar. El Ateneu es un espacio que contribuye a dar una dimensión humana en Barcelona.

Y, finalmente, queremos que el Ateneu sea un espacio abierto, donde impere el respeto por todo el mundo.

Carles Llorens

Candidato a vicepresidente económico

Candidatura Ateneu@elteu

Con el primer ministro de Holanda y el alcalde de Guayaquil

En los últimos meses de este 2016, tan complicado a nivel internacional, he tenido la oportunidad de tener muy diversos contactos, a pesar de estar alejado de toda responsabilidad institucional o de partido. He tenido la oportunidad de participar en diferentes reuniones de mis amigos liberales y coincidir, entre otros, con personalidad como el primer ministro holandés, Mark Rutte. Le hemos escuchado, desde la militancia europeísta, un discurso muy crítico con Europa. Le deseamos mucha suerte en las elecciones de este 2017. No lo tiene fácil, pero estoy convencido de que él, el VVD y el D66 serán factores de estabilidad en su país y, de rebote, en Europa.

Lejos de Holanda, he tenido la oportunidad de acompañar al secretario de Exteriores de la Generalitat, Jordi Soler, en una visita a los catalanes de Guayaquil, Ecuador. Una visita con mucho trasfondo histórico. Hemos estado en el Casal de Guayaquil y nos hemos visto con los empresarios de origen catalán de la ciudad. Hemos tenido, por otra parte, la oportunidad de entrevistarnos con el alcalde, Jaime Nebot, una personalidad política mayor en la vida ecuatoriana, un animal político en el mejor sentido de la palabra. Nieto de otro Jaime Nebot nacido en Porrera, el actual alcalde sigue la política catalana y española con toda atención.

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¿Qué pasa en Cataluña?

Artículo revista Fundación Colosio. México.

 

Todo el mundo está preguntándose ¿qué está pasando en Cataluña?, desde que el año 2012 cada 11 de septiembre, día nacional catalán, están saliendo a las calles de Barcelona un millón-un millón y medio de personas a favor de la independencia. La pregunta es la mar de lógica cuando, habitualmente, se ha presentado España como un todo, un país nacionalmente uniforme. Y no todo el mundo ha tenido la suerte de García Márquez de encontrarse con “un sabio catalán” que le ilustrara sobre este hecho diferencial dentro de España. Lo que está pasando, sin embargo, tiene razones históricas y políticas muy evidentes que, especialmente en América Latina, son fáciles de comprender.

En la Península Ibérica, la construcción de estructuras políticas nacionales se configura sobre la herencia de la Reconquista. Durante siglos, la recuperación del territorio de manos de los “infieles” musulmanes pivotó sobre dos grandes ejes: la Corona de Castilla y la Corona de Aragón que lideraban los catalanes. Ambas coronas, desde el norte, colonizaron la península, pero con mentalidades diferentes. Castilla, un país de tierra adentro, de ganaderos y guerreros, impuso sus leyes a donde fue. Los catalanes, comerciantes y marineros, pactistas, crearon nuevos reinos que confederaron a la Corona. El rey y las Cortes de Castilla se impusieron en la Mancha, en Andalucía y en Extremadura. Los reyes de la Corona de Aragón crearon el Reino de Mallorca y el Valencia, con sus propias cortes, donde debían pactar constituciones con los naturales. Después, el empuje de ambas coronas impondría esta misma lógica fuera de la península: en Canarias y América entera se impusieron las leyes de Castilla; mientras, en Nápoles, en Sicilia, en Cerdeña o en Córcega prevaleció la dinámica confederal de los catalanes.

El matrimonio de los Reyes Católicos supone casar estas dos tradiciones, estas dos mentalidades. ¡Difícil matrimonio! Así, durante los siglos XVI y XVII, al mismo tiempo que bajo la batuta castellana se construye la colonia americana, son tiempos de tensión entre los diferentes territorios peninsulares. Los reyes descendientes de los Católicos, los Austrias, se instalan en una Castilla en la que tienen poder absoluto. Y de mala gana asumen unas Constituciones de Catalunya cuyo juramento les obliga a afirmar que, a pesar de ser los primeros del reino, son iguales a sus súbditos. “Nos que somcom vos…” dice la fórmula de juramento. La tensión entre las instituciones catalanas y el rey es frecuente, hasta tal punto qué en 1640, Catalunya se convierte en una República independiente que, antes de volver al redil de la corona hispana, incluso pactó unos años estar bajo la soberanía del rey de Francia…

Este periodo acaba el 11 de septiembre de 1714 cuando Felipe V liquida las Constituciones, las Cortes y el Gobierno de la Generalitat y somete Cataluña a las leyes de Castilla, después de haber liquidado ya las instituciones valencianas, las aragonesas y en camino de suprimir las de las Islas Baleares. A partir de aquí, empieza un periodo que durará siglos donde, de manera sistemática, metódica y perseverante, se pretende liquidar toda singularidad cultural, lingüística o identitaria del pueblo catalán. La pretensión no tiene nada de singular. Se pretende exterminar la cultura catalana de la misma manera que se había liquidado la cultura musulmana de Andalucía, la judía de toda la península, la guanche de Canarias o la de todos los pueblos americanos. Y se pretendió exterminar la cultura catalana de Cataluña, de la misma forma que se ha pretendido liquidar la cultura catalana del País Valenciano o la de las Baleares… territorios donde persisten en el intento y donde casi lo han conseguido.

Y, en el proceso, se inventa la nación España, a imagen y semejanza de Castilla, pero que a todos nos incluye, por ganas o por fuerza. Algunos, por ignorancia o por mala fe, afirman que España existe antes de la llegada de los romanos. No pueden acreditar, sin embargo, ningún documento anterior a 1870 donde aparezca el concepto España. Antes de esta fecha, se hablaba de las Españas y los reyes, que lo eran de una diversidad de coronas, se intitulaban –en el mejor de los casos- reyes de las Españas. Amadeo de Saboya y Alfonso XII serán los primeros en coronarse como reyes de España.

¿Cómo ha conseguido Cataluña sobrevivir a este acoso? Yo creo que la clave ha sido que, si bien sometidos políticamente, los catalanes nunca fueron sometidos socialmente. Era fácil destruir la cultura de un musulmán de las Alpujarras, de un guanche de Tenerife, de un indio de las selvas amazonicas, pero no de cristianos viejos como los catalanes. Era fácil acomplejar a los gallegos, un pueblo pobre, hasta hacerlo abandonar su lengua. Era fácil atacar por el mismo flanco a los valencianos o a los mallorquines, hasta hacerlos avergonzar de sus propias culturas. Pero ya no era tan fácil, a pesar de los intentos, de imponer esta dinámica a un pueblo que consiguió ser próspero e industrioso como al catalán.

Durante el siglo XIX, una Catalunya que hace la revolución industrial dentro de una España anclada en la feudalidad, lentamente, poco a poco, los catalanes van recuperando su cultura y el orgullo de su propia identidad. Empiezan a valorar su lengua, durante los últimos siglos olvidada para todo uso culto, pero que había sido brillante como la que más en tiempos medievales. Y, así, verso a verso, libro a libro, el ser catalán va adquiriendo de nuevo entidad colectiva.

Con el siglo XX, el renacimiento cultural adquiere dimensión política. Los aires democráticos insuflan vitalidad al catalanismo que, en 1914, consigue un primer embrión de autogobierno, la Mancomunidad. Esta institución despliega una labor educativa, sanitaria y social ingente. Pronto, sin embargo, resulta insuficiente para unos catalanes que empiezan a demandar autonomía, cuando no independencia. Dos días después de un 11 de septiembre de 1923 muy combativo, se produce el Golpe de Estado de Primo de Rivera que procura liquidar de cuajo todo atisbo de catalanidad. Un intento en el que, tras el respiro de la II República y el desastre de la Guerra Civil, perseverará Franco y todo el aparato represivo de su dictadura, con una furia y una violencia sin precedentes.

Y tras toda esta historia, llegó la democracia a España. Cuando en 1975 muere Franco está muy claro que, sin autonomía para Cataluña y el País Vasco, no hay democracia en España. La Dictadura había sido para todos, pero especialmente cruel para en estos dos territorios, de manera que la libertad pasaba –ineludiblemente- por Cataluña y Euskadi.

Cataluña y Euskadi consiguieron su autonomía. Era una autonomía amplia, que ha dado mucho margen, pero que nació muy condicionada. Cabe tener en cuenta que la dictadura no se liquidó, sino que se transaccionó en una transición con las fuerzas democráticas. Y cabe no olvidar que, de hecho, en 1981, el intento de Golpe de Estado de Tejero pretendía tirar el reloj atrás, el reloj de la democracia y de las autonomías.

Pero, después de 30 años de democracia, el catalanismo, de la misma forma que el nacionalismo vasco, pensó que era el momento de volver a hablar. La amenaza de los sables había quedado ya completamente relegada en el baúl de la historia. España, nunca, había tenido tantos años consolidados de democracia plena y Catalunya -ahora ya sí- podía hacer un planteamiento de encaje en España en el que se sintiera cómoda.

España debía convertirse en un Estado plurinacional, asumiendo propia su diversidad, que quería decir asumir que había unas lenguas catalana, vasca o gallega que no eran tan universales, pero sí igual de españolas en derechos que el castellano. España debía reconocerse a sí misma ya no la “nación única e indivisible” que pregonaba Franco, sino un Estado pluricultural y plurilingüístico. Cataluña, considerándose sujeto soberano, reclamaba un reconocimiento especial entre las regiones españolas y, también, un nuevo acuerdo económico que dejara atrás el expolio fiscal que año tras año, y durante siglos, había drenado su economía.

Este era el planteamiento, grosso modo, de la clase política catalana que en el 2005 propuso un nuevo Estatuto de Autonomía. Hubo un gran debate. El planteamiento plurinacional pronto se quedó en el cajón… El proyecto, con múltiples recortes, salió –sin embargo- adelante. A pesar de ello, en el año 2010, el Tribunal Constitucional Español sentenció contra el texto que había resultado del recorte, aprobado por el Parlamento español y refrendado por el pueblo catalán. En este punto, ya no la clase política, sino el pueblo, salió a la calle… pidiendo la independencia y –sobretodo- el derecho a decidir en un referéndum como el escocés.

El gobierno español, completamente cerrado a cal y canto, nunca se ha avenido a negociar, pero la opinión pública y la calle catalana no parece que vayan a retroceder. Los episodios de este pulso han sido múltiples, entre otras cosas, con una guerra sucia sin cuartel por parte del estado. La gran batalla se va a librar, en cualquier caso, los próximos meses. En junio el Parlament de Catalunya, con mayoría independentista, va a aprobar las leyes de desconexión. En septiembre, con acuerdo con Madrid, o sin él, el Gobierno catalán va a convocar un referéndum para cerrar el proceso. Si el sí consigue la mayoría, no hay duda de que la independencia llegará… y debemos esperar que los demócratas del mundo apoyen la voluntad soberana de los catalanes.

Carles Llorens

Escritor. Autor de “Reconstrucció nacional”.

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El no ha ganado, sin embargo, el proceso de paz en Colombia es irreversible.

 

Intuíamos que el no era fuerte, y yo ayer hice un Tweet alertando de un voto del malestar que podía actuar como lo hizo en Inglaterra, con el Brexit. Pero nos ha dejado estupefactos cuando, en el recuento, el no ha pasado el sí. Finalmente, el no ha ganado en sí por el 50,22% contra el 49,77.

Como se ha llegado aquí? El malestar general que encuentra salida en este tipo de convocatorias a las urnas, me parece, es el primer factor. Luego está el discurso de Uribe, señalando cesiones, a su papel, excesivas a las FARC que, por votado, mucha gente comparte. Pero también el discurso de las iglesias, católica y protestante, que han defendido abiertamente el no, sin que las palabras del Papa, a última hora, hay tuvieras ninguna influencia.

Uribe ha ganado por poco y Santos, cuya carrera queda totalmente tocada, ha perdido por poco. Quien ha perdido por mucho son, sin embargo, las FARC. Despiertan un odio profundo. El 50,22% en contra y el 49,77 a favor han votado contra ellos. Se ha rechazado las concesiones que se les han hecho. Así, sus alegrías televisadas festejado la firma del acuerdo, como una victoria sobre el Estado Colombiano, han hecho sentido fatal a mucha gente, que han acabado votando no.

Todo esto podía llevar a una situación de col • lapso, que bloqueara el proceso y llevara al país a un callejón sin salida. Las reacciones de la noche han sido, sin embargo, prodigiosas, revolviendo una situación negativa, en una oportunidad. El primero en reaccionar en positivo ha sido la campaña del no, comandada por el uribismo. Francisco Santos, número dos de Uribe, ha salido primero que nadie diciendo que el proceso de paz seguía y que sólo se debían modificar algunos puntos del acuerdo.

El presidente Santos, tras reconocer la victoria del no, dijo que convocará a sus partidarios para ver qué camino debía seguir. Ha explicado que el alto el fuego continuaba vigente y que estaba comprometido a seguir buscando la paz. Hasta el líder de las FARC, Timochenko, ha tenido una reacción positiva, diciendo que lamentaba el resultado del plebiscito, pero que estaban comprometidos a seguir buscando la paz.

Todo, pues, un ejercicio de madurez increíble por parte de todas las partes y, al final, también, un saludable ejercicio democrático.

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El presidente Juan Manuel santos.

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Visitando mesas electorales junto a Paúl Carrasco, presidente Oru fogar

Observadores internacionales en el Plebiscito por la Paz de Colombia

Sábado, 1 de octubre, el Consejo Nacional Electoral nos reúne a todos los observadores internacionales. Un total de 200 personas que incluye personalidades notables, entre las que destacan dos premios Nobel, Adolfo Pérez Esquivel y Rigoberta Menchu, dos ex presidentes, Alvaro Colom de Guatemala y Martín Torrijos de Panamá, junto al ex presidente del BID, Enrique Iglesias.

Nos cuentan con funcionará el plebiscito y el despliegue que se ha tenido que hacer para organizarlo, con un margen muy corto de tiempo. Votarán 34 millones de ciudadanos, en 11.034 puestos de votación.

El presidente Santos nos dirige y nos insiste mucho que, a pesar de tener todos los poderes constitucionales para firmar este acuerdo con las FARC, siempre ha tenido claro que debía refrendar el pueblo de Colombia. Y que, mañana, a los centros de votación tendrá tan valor su voto, como el de cualquier otro ciudadano. Afirma que mañana, 2 de octubre de 2016, será un día histórico, para decidir el futuro, y para dejar atrás el pasado de la guerra.

Insiste mucho en la corrección jurídica y constitucional del acuerdo que, insiste, es respetuoso con todos los tratados internacionales suscritos por el país. Y subraya mucho que esta corrección incluye también lo que han llamado justicia transaccional. Termina afirmando que la resolución de este conflicto “el más viejo y cruel” del continente, tendrá efectos muy positivos para la región.

Estoy bien convencido de estos Efectos positivos en la región. Durante años, una parte muy importante del territorio ha sido sin control del estado colombia, esto ha permitido el cultivo de la coca, y su tráfico ha tenido consecuencias dramáticas. Y es que ha desbaratar desde las calles de las ciudades del Estados Unidos, hasta trastocado toda la seguridad de México, sin olvidar que ha corruput la política de todo el continente. Con una parte del cultivo bajo control, las mejoras pueden llegar a todas partes.

En sesión posterior, los negociadores Humberto de la Calle y Sergio Jaramillo nos explican los detalles del acuerdo, forjado durante 6 meses de negociación secreta y 4 años de negociación pública en La Habana. Humberto de la Calle explica que la negociación se abordó como un tema muy práctico. “No había paso -explica- de convèrcer al otro de nada, teníamos sólo de ver como acabábamos el conflicto”. En extenso, nos argumenta como, para abordar las causas, se había de abordar el problema endémico de recuperar el campo colombiano y, así, el acuerdo contiene una reforma agraria, pero también aborda la problemática del narcotráfico, planteando una sustitución de cultivos. El negociador también dedica mucha atención a explicar cómo se abordará el tema de la justicia. Afirma que habrá una atmistia para todos aquellos que puedan tener delitos menores, pero no será una atministia general, porque los delitos graves -de todas las partes- serán juzgados.

Sergio Jaramillo expone que el acuerdo trasciende el entendimiento con las FARC, porque, de fondo, lo que plantea es expulsar la violencia del sistema político. Refiere a los cientos de muertos de todos los colores políticos, entre ellos 542 consejeros municipales, y afirma que el acuerdo debe garantizar que todos los que participan en la política no serán víctimas de la violencia.

Escuchando a los negociadores, gente de una categoría poco habitual, te das cuenta que, más allá de la retórica que acompaña a este tipo de documentos, el acuerdo es cosa muy seria. Aborda temas muy de fondo y que son la razón profunda del conflicto. Hay algunos puntos en los que cede a las FARC, que parecen inaceptables para una parte importante de la opinión pública colombiana. Son posiciones comprensibles, si tenemos en cuenta que mucha gente ha sufrido una cruel violencia cotidiana, durante muchos años. Si se quiere la paz, pero, siempre hay que ceder. Desde este punto de vista, el presidente Santos tiene un mérito inmenso. Si escuchando a De la Calle y en Jaramillo descubres un acuerdo muy bien tramado, escuchando al presidente Santos das cuenta de que ha habido una apertura de miras y una generosidad muy importante. Una apertura de miras que ya quisiéramos muchos por de otras latitudes.

En todo caso, sólo una inquietud en el ambiente: que el plebiscito, en lugar de validar o no un acuerdo, pueda ser la oportunidad de una parte muy importante de la ciudadanía para expresar su malestar. Esperamos que el plebiscito colombiano no pase lo que succeeir con el referéndum británico sobre el Brexit

 

 

 

 

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Con Paul Carrasco, presidente ORU Fogar, saludando a Alfolfo Perez Esquivel, Premio Nobel de la Paz 1980.

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Con Humberto de la Calle, jefe de los negociadores del acuerdo  con  lss FARC.

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Con la  ex senadora Piedad Córdoba, vieja conocida, que la había visitado en varias ocasiones en Barcelona. Ella fue de las primeras de hablar de paz con las FARC, por el que fue inhabilitada.

Las dificultades de los gobiernos intermedios para luchar contra el cambio climático

IMG-20160901-WA0000II Cumbre de Cambio Climático de las Américas.

 

Jalisco, México, 31 de agosto de 2016.

 

Desde mi condición de secretario general de ORU FOGAR, de oficio, debo felicitar al Estado de Jalisco y a su gobernador por poner los gobiernos intermedios-subnacionales-regionales en el centro de la lucha contra el cambio climático. Para los que trabajamos con estos gobiernos resulta del todo obvio que los gobiernos intermedios somos claves en esta guerra. Los gobiernos centrales deben legislar y crear marcos que propicien las políticas. Las competencias que pueden mitigar el calentamiento global son, sin embargo, básicamente de las regiones, provincias o los estados federados. La planificación territorial, la movilidad, la creación de infraestructuras y el desarrollo territorial son competencias del gobierno intermedio.

 

Resulta reconfortante, por otro lado, escuchar a una represente de Naciones Unidas, como Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva del Secretariado para el Cambio Climático, haciendo un reconocimiento tan claro del rol de los gobiernos intermedios. No siempre ha sido así y no siempre es así.

 

En este punto debo llamar la atención, sin embargo, sobre el hecho de que -a pesar de ser los más bien posicionados- los gobiernos intermedios no siempre disponen de los instrumentos necesarios. Con mucha frecuencia no tienen las competencias suficientes o -cuando las tienen- no tienen un marco legal claro. Para poner el peor extremo de América Latina, en Chile, hay consejos regionales elegidos por los ciudadanos, pero con un rol puramente consultivo. Quien tiene el poder regional es un prefecto nombrado por el gobierno central.

 

Lo que más angustia hoy, de todas formas, a los gobiernos intermedios del mundo es la falta de una financiación adecuada de sus competencias. El pasado abril, en Río de Janeiro, nuestra asamblea fue un clamor de los gobiernos intermedios de todas latitudes reclamando una financiación adecuada.

 

Los gobernadores de Paraguay denunciaban amargamente que sólo un 2% de los presupuestos públicos estaban regionalizados. Los colombianos explicaron el ahogo financiero que les supone haberse quedado únicamente con el impuesto a las bebidas alcoholicas. El gobernador del Estado de Rio, amfitrion, hoy en bancarrota, sufría en aquellos días las manifestaciones de los jubilados por el impago de las pensiones. Marroquíes, senegaleses, kenianos, costaiborianos se quejaban asimismo de la insuficiencia de recursos. Y, qué decir, de España. No es ya el clamor de Cataluña denunciando el “ahogo fiscal” al que está sometida. Hoy Valencia y Baleares plantean en términos muy similares que no tienen recursos para pagar los servicios de las competencias que tienen asignadas.

 

Este problema de la distribución de recursos ha sido siempre un tema de gran debate, con frecuencia de tensión, entre gobiernos centrales y regionales. La crisis, sin embargo, ha agravado el tema. Con inusual frencuencia, los gobiernos centrales han aprovechado la falta general de recursos para recentralizar, muchas veces competencias, casi siempre financiación. Y, en una explicación tramposa, se han recortado recursos a los gobiernos intermedios, fueran estados federales, provincias, regiones o prefecturas en pro de una mayor eficacia.

 

Ayer mismo, en la sala dedicada a la cooperación, todo el mundo se quejaba de que la cooperación internacional se movía de estados centrales donantes a estados centrales receptores, pero sin ningún juego de los gobiernos intermedios.

 

Y en este punto es preciso que nos preguntemos: pueden los gobernadores del Paraguay luchar contra el cambio climático con el 2% de los recursos del país? Que política de transporte público puede hacer el gobierno de Rio cuando no puede pagar las pensiones de los jubilados? Y Catalunya, por capacidades, por voluntad política, puede ser líder entre los gobiernos intermedios en el tema del cambio climático, pero, ¿qué recursos le podrá asignar si tiene que recortar medios -por ejemplo- en los hospitales y las lista  de espera de pacientes se acumulan?

 

Creo que conviene que, en foros como este, seamos claros. Todo lo que estamos explicando aquí puede quedar en bellas palabras o, en el mejor de los casos, en una ingenua voluntad política, si no somos capaces de resolver este problema que -a la hora de la verdad- ahoga a los gobiernos intermedios. Y reconozcámoslo también acabamos priorizando lo urgente, frente a lo importantes. Y, así, sólo se dedican recursos a luchar contra el cambio climático, cuando el resto ha sido atendido, porqué evitar el calentamiento global, hoy por hoy, aún, no sirve en la mayoría de nuestros países para   ganar las próximas elecciones.

 

Desde ORU Fogar y en la medida de nuestras posibilidades estamos ayudando a nuestros miembros para paliar esta situación. Hemos apoyado nrg4SD y nuestros miembros han firmado Regions Adapt, dándoles metodología y medios para gestionar las políticas de lucha contra el cambio climático. Apoyamos también a nuestros miembros a formular proyectos multilaterales, particularmente europeos, que les permitan financiar proyectos. Y, bien recientemente, con R-20, tenemos un acuerdo con la Fundación Leonardo DiCaprio que nos va a permitir financiar proyectos de cambio climático de 10 regiones miembros de ORU FOGAR. Mientras, procuramos que si la cooperación de los estados centrales no pasa por el territorio, la cooperación descentralizada, la de las regiones europeas, si pase por las regiones donde es necesaria.

 

Todo esto, de todas formas, resuta anecdótico frente al abismo que supone la falta de recursos de los gobiernos intermedios para hacer frente a las necesidades. Y, así, debemos clamar que va a ser muy difícil que los Gobienos intermedios hagan política de lucha contra el cambio climático si no cuentan con recursos suficientes. Y mientras cada región o agrupación nacional de regiones debe ver cómo se plantea este debate con su respectivo gobierno central, ORU Fogar debe planearlo en todos los foros posibles. En este sentido, debo acabar con un pedido muy concreto y a una persona muy concreta. Le pedimos a Patricia Espinosa, en tanto que representante de Naciones  Unidas, habiendo escuchado su complicidad para nos nosotros, que incluya en su discurso una mención muy concreta que haga referencia -a la obviedad- de que para luchar contra el cambio climático los gobiernos subnacionales necesitan una financiación suficiente.

Las regiones buscan respuestas conjuntas al Cambio Climático

Representantes de regiones y ciudades de todo el mundo se reunieron el pasado 1 y 2 de julio en Lyon, en la región francesa miembro de ORU de Rhône-Alpes, para celebrar la Cumbre Mundial Clima y Territorios, uno de los principales encuentros a nivel mundial en relación con la lucha contra el cambio climático. El objetivo principal del evento, otro de los preparatorios para la COP21 de París, fue el de establecer los próximos mecanismos y compromisos desde un enfoque territorial y regional para combatir el cambio climático y lograr reducir las emisiones de carbono de cara al año 2020.

ORU ha participado en la Cumbre a través de la organización, junto con la Réseau des Organisations Paysannes & de Producteurs de l’Afrique de l’Ouest (ROPPA), de un Taller de Agricultura que contó con el apoyo de la FAO y de la Agronomes et Vétérinaires Sans Frontières – Association de Solidarité Internationale pour les Agricultures Paysannes et Familiales (AVSF). El objetivo del Taller, que tuvo lugar el 2 de julio, era el de llegar a un consenso en la adopción de un plan de actuación territorial con propuestas fuertes, transversales y globales para el desarrollo rural y agrícola. Algunos de los temas de mayor preocupación que se discutieron fueron la alarma creada por el éxodo rural, que está provocando un despoblamiento crítico de las zonas rurales y una urbanización acelerada de las ciudades. “En 2050, según las previsiones, el 80% de la población vivirá en las ciudades”, expresó el secretario general de ORU, Carles Llorens, “por lo que es imprescindible trabajar para frenar el éxodo y equilibrar los territorios”.

El compromiso de ORU con las decisiones tomadas en la Cumbre Mundial Clima y Territorios se ha traducido también en la firma de la Declaración General “Estableciendo una acción territorial en respuesta al desafío climático”. Firmada por 50 organizaciones en representación de los gobiernos regionales y locales, entre las que se encuentra ORU y muchos de sus miembros, se ha convertido en la declaración más ampliamente apoyada presentada hasta hoy por actores no estatales. En la cumbre participaron también representantes de distintos miembros de ORU, como nrg4SD, el Gobierno del Estado de Rio de Janeiro, ARF, AIRF, la región de Champagne-Ardenne y los gobiernos de Catalunya y Euskadi. Entre las conclusiones generales del evento se encuentra la necesidad de movilizar a los actores no estatales en la toma de decisiones y en la dirección de nuevas iniciativas en la lucha contra el cambio climático. La acción local, regional y territorial es esencial para lograr crear escenarios posibles y reales para la estabilización del clima.

ORU se prepara para el Buró Montevideo 2015

La Secretaría General de ORU se reunió el pasado 8 y 9 de junio con el Congreso de Intendentes de Uruguay para empezar los preparativos del próximo buró ejecutivo de ORU, que se celebrará en la ciudad de Montevideo los días 24 y 25 de septiembre. Puesto que el evento será acogido por el Congreso de Intendentes, el encuentro reunió en la sala de plenos del Congreso al secretario general de nuestra organización, Carles Llorens, con algunos de sus miembros: el asesor político Humberto Castro, el director de la Unidad de Relaciones Internacionales y Cooperación, Jorge Machado, y el secretario de la misma Unidad, Nicolás Canessa, junto con el embajador Jorge Seré, que asistió en representación del Ministerio de Exteriores.

Uno de los temas que se discutieron en la reunión fue la propuesta, por parte de los anfitriones del encuentro, de celebrar un seminario paralelo sobre experiencias transfronterizas de todo el mundo. Bajo el título “Las políticas transfronterizas de los gobiernos intermedios”, tendrá lugar el 25 de septiembre en el marco del Buró, y contará con la participación de gobernadores de provincias de Argentina, de estados de Brasil y de departamentos de Paraguay y Bolivia. Además, mostrará otras experiencias de políticas transfronterizas como las europeas, con la presencia de presidentes de regiones de Europa, de dirigentes de Euroregiones y de la Secretaría General de la Asociación de Regiones Fronterizas Europeas (ARFE), miembro de ORU.

Para empezar a perfilar el temario del seminario, la Secretaría General de ORU se reunió también en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Uruguay con César Ferrer, director general del  Área para Asuntos de Frontera, Limítrofes y Marítimos, y con algunos de los gobernadores que intervendrán en el encuentro, como José Ivo Sartori, gobernador del Estado do Rio Grande do Sul en Brasil.

En el World Forum de Desarrollo Económico Local

Después de haber participado en el primer Foro en Sevilla y el segundo en Iguazú, ORU-Fogar va a participar en el III World Forum de Desarrollo Económico Local que, en octubre de 2015, se va a celebrar en Turín. Para preparar este foro, que habitualmente ha concentrado más de 4000 personas, el secretario general de ORU-Fogar, Carles Llorens, ha participado en la reunión preparatoria que PNUD-Art ha convocado en esta ciudad del noroeste italiano.
El alcalde de Turín, Piero Fassimo, ha abierto la reunión explicando que quieren ubicar el Foro en el marco de la participación de la ciudad en la Exposición Universal 2015 de Milán, en la que Turín quiere inserirse liderando un debate sobre la alimentación mundial.

Giovanni Camillieri de PNUD-Art ha explicado que el III Foro, como los dos anteriores, quiere ser un evento muy práctico, en el que se den a conocer prácticas que favorezcan el desarrollo económico. Ha afirmado que, más allá de diversas aproximaciones políticas y culturales, las dos anteriores experiencias les mostraron la utilidad de intercambiar experiencias de desarrollo territorial.
Carles Llorens mostró la disponibilidad de la red de regiones de colaborar en el evento, con una voluntad de defender una aproximación territorial al desarrollo. El secretario general afirmó que, en el Foro, van a defender la autonomía política de las regiones, convencidos que esta autonomía acelera el desarrollo.

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Carles Llorens con el alcalde de Turín , Piero Fassimo.

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Foto de la reunión preparatoria del lII Foro